15 oct. 2012

SALMOREJERIA UMAMI: LA REVELACION DEL AÑO

ESTE RESTAURANTE CERRÓ SUS PUERTAS


Blanco Belmonte, 6




Conocimos de su existencia dando el típico paseo desde la zona de la Mezquita-Catedral al centro de la ciudad. Nos llamó la atención que ya no estaba allí la marisquería El Faro. A la vista una nueva rotulación que nos indicaba que en ese punto estaba ahora UMAMI: una ¿¡¡salmorejería!!?. Estamos hablando del mes de abril. Sólo unos días antes, a finales del mes de marzo, abría sus puertas este nuevo establecimiento. La primera impresión era de sorpresa: un nombre distinto, un logo llamativo y un concepto diferente. La curiosidad ya había calado y era obligado pasar por el lugar para contaros que nos ofrece UMAMI.

Lo cierto es que la salmorejería ha llamado también la atención de numerosos medios de comunicación: periódicos, radios y televisiones, incluso a nivel nacional. Nosotros ya nos hicimos eco en nuestra sección “Córdoba en los medios” de alguna de estas apariciones. Si bien en los últimos tiempos la cocina, los restaurantes y algunos cocineros de nuestra ciudad están teniendo una presencia importante en el panorama gastronómico español, la verdad es que no recordábamos una repercusión tan rápida y positiva de un restaurante cordobés. Y esa repercusión ciertamente se aprecia cuando visitas Umami como ahora os relataremos.

Como ya hemos comentado no es el primer restaurante establecido en este punto exacto de la ciudad, pero no habíamos entrando nunca hasta ahora en este espacio. Se intuía eso si, que era un lugar de pequeñas dimensiones cosa que efectivamente constatamos. Aunque se podría ver desde otro punto de vista: el espacio es escaso para el número de visitas que recibe. Fuimos un sábado por la noche del todavía verano cordobés, que no es precisamente el momento de la ciudad más álgido, turísticamente hablando, y estuvo al completo desde que llegamos hasta que nos marchamos. No paró de entrar gente preguntando por una mesa y no recuerdo cuantos tuvieron que marcharse, pero sin duda fueron bastantes los grupos y parejas en esta circunstancia. Así que la primera recomendación, si estáis interesados, es llamar o acercaros antes para reservar. Nosotros por desconocimiento fuimos sin reserva y ciertamente tuvimos mucha suerte. Era temprano y justo cuando llegamos había quedado libre una pequeña mesa. Unos minutos más tarde y la visita tendríamos que haberla dejado para otra ocasión.

Acerquémonos aún más a su interior. Se trata de un espacio rectangular y algo estrecho que aún reduce más sus dimensiones en la zona central al encontrarse aquí la zona de los baños. La decoración es moderna y sencilla, predominando las líneas rectas. Destaca su luminosidad con un acentuado color blanco en sus testeros, que se combina con el verde y el negro. Negro que esta presente en sus zócalos y en algunas pizarras que cuelgan de sus paredes, esto último al estilo de las gastrobares o gastrotabernas que proliferan actualmente. A la hora de sentarte el mobiliario resulta ser más castizo: mesas en mármol y sillas en madera. Madera que también destaca en los marcos de ventanas y puerta de entrada.

A parte de la zona de restaurante que hemos descrito, la salmorejería cuenta con otro espacio más. Se trata del “aula de cultura Umami”: un salón multifuncional que sirve como sala de exposiciones y actividades gastronómicas o que puede ser reservado para celebraciones o reuniones de empresa.

Nos sorprende gratamente el personal de sala que mueve el restaurante: cinco personas atendiendo en las mesas y la barra. Barra que no hemos mencionado pero que se encuentra justo al fondo. Es pequeña pero puede servir para picar algo mientras esperas que preparen tu mesa. La atención fue excelente y los tiempos de espera adecuados.

En las mesas se repite el patrón de colores antes mencionado: el blanco del mármol que enmarca el verde de unos pequeños manteles individuales de papel y el negro de las servilletas que envuelven los cubiertos. Sobre los manteles unos curiosos reposaplatos que resultan estar sacados del tronco de un árbol cortado a modo de rebanada. En lo gastronómico destaca la presencia de una botella de aceite de oliva virgen extra de la tierra. Sobre un pequeño cuenquito o sobre tu plato puedes degustar este aceite con el pan de telera que te sirven. Sin haber empezado a comer, estos detalles suman enteros.

Y llegó el momento de elegir los platos. Nos llama la atención el tamaño bastante considerable de la carta que nos entregan. El espacio de nuestra mesa, una de las más pequeñas del local, nos hace manejar la carta con cierta dificultad pero conseguimos salir del paso. Respecto al contenido de la carta, destaca obviamente la gran variedad en salmorejos que ofrece. No podía ser de otra manera tratándose de una “salmorejería”, pero como veréis a continuación la oferta es variada y podemos encontrar otras opciones pudiendo incluso prescindir de pedir salmorejo. La opción esta ahí, pero nuestra recomendación es sin duda que probéis algunas de las variedades que ofrecen. Es su especialidad y por nuestra experiencia creemos que no os va a defraudar. Os dejamos sin más dilación la carta de Umami en detalle:

Salmorejos y sopas frías tradicionales:

- Salmorejo Cordobés. Tradicional hecho a mano.
- Salmorejo Cordobés Contemporáneo.
-  Salmorejo Evolutivo, polvo de té, mermelada de tomate verde y anchoa.
-  Salmorejo Cítrico Palmeño (con naranja de Palma del Río).
 Ardoria (Osuna / Sevilla).
- Salmorejo con toque de Comino (Estepa / Sevila)
- Mazamorra de Almodóvar del Río
- Porra Antequerana (Antequera / Málaga)
- Salmorejo Melojo (con miel de Hornachuelos / Córdoba).

Salmorejos innovadores:

- Salmorejo de Remolacha, con ralladura de Queso curado y piñones.
- Salmorejo de Aguacate con tarta de Salmón marinado.
- Salmorejo de Espárragos con Jamón y Huevo.
- Salmorejo de tinta de Calamar con Langostinos aliñados.
- Salmorejo Blanco de tomate con Caviar de trucha.
- Salmorejo de Calabaza y Mojama de Atún.
- Salmorejo de Setas y Trufa de verano.
- Salmorejo de Maíz y Caviar de Arenque
- Salmorejo Dry Gambini.
- Salmorejo Japonés y Wasabi con huevas de Arauca.
- Salmorejo de Melón “Cuco” con Jamón y Aceitunas negras.
- Salmorejo sin pan (bajo en calorías) con Tomate deshidratado.
- Salmorejo para Celiacos (hecho de pan sin gluten) y Virutas de Ibéricos.

Salmorejos dulces:

- Salmorejo 3D.
- Salmorejo de Turrón con Nueces.
- Salmorejo de Chocolate Negro y Oro.
- Salmorejo de Chocolate blanco y Fresas.
- Salmorejo After Eight con Migas dulces y Manzana Osmotizada.
- Salmorejo de Yogurt Natural con Frutos Rojos  Liofilizados.
- Salmorejo de Coco con Mango deshidratado.
- Salmorejo de Vainilla y Canela con Caramelo.
- Salmorejo de Frutos rojos y daditos de Queso Fresco.

Otros platos:

- Jamón Ibérico de Bellota. D.O. Valle de los Pedroches
- Ravioli de Setas “A la cordobesa” con espuma de parmesano.
- Finas Croquetas de Jamón con pimientos del padrón.
- Rotos con lascas de ibérico y huevo a baja temperatura.
- Estrellados con patata al horno, pimientos, gulas y toque de trufa.
- Tortilla de patatas (jugosa y hecha al momento).

Principales:

- Solomillo de buey, puré de patatas  con cebolleta fresca y jugo de carne.
- Flamenquín de presa ibérica.
- Hamburguesa Califal, 100% de ternera con salsa barbacoa, patata natural y bouquet de ensalada.
- Brochetas de bacalao frito (con dip de salmorejo de tomate o Ali-Oli de tinta de calamar).

Postres:

- Tabla de Quesos Ecológicos Cordobeses, D.O. de Sueros con sus contrastes.
- Ensalada de frutas con Matices ácidos.
- Helados y Sorbetes.
- Trufa de Chocolate Blanco con migas de chocolate Negro.

A esto habría que sumar sus ensaladas y varios tipos de arroces. Y también algunas sugerencias fuera de carta que nos presentan en unas pizarritas que nos dejan sobre la mesa y que suele incluir productos frescos del día.

Si queréis probar algún vino, sobre las pizarras que cuelgan de las paredes y que antes mencionamos, encontraréis una interesante selección de generosos, blancos, rosados, espumosos, tintos jóvenes y tintos de crianza. Por supuesto, la D.O. Montilla-Moriles esta presente aunque la variedad en procedencias esta bastante bien conseguida.

Para nuestra cena – en pareja – nos decidimos a probar de inicio tres variedades de salmorejo: “Salmorejo de Remolacha, con ralladura de Queso curado y piñones”, “Salmorejo de Setas y Trufa de verano” y el “Salmorejo Blanco de tomate con Caviar de trucha”. Pedimos las medias raciones, que creemos que es la opción más recomendable si quieres probar unos cuantos tipos. Por otro lado pedimos un “Flamenquín de presa ibérica” que compartimos. No queríamos dejar pasar la oportunidad de probar algunos de los salmorejos dulces a modo de postre. En este caso nos decidimos por un “Salmorejo de Yogurt Natural con Frutos Rojos Liofilizados” y un “Salmorejo After Eight con Migas dulces y Manzana Osmotizada”. Acompañamos la comida con cuatro tubos de cerveza. El precio de la cuenta ascendió a 31,8 euros. Analizando la cena cabría destacar la cuidada presentación de los platos. Destaca también el material de la vajilla, en su mayoría en barro. Hasta los vasos de las cervezas son de barro. El material sólo cambia en nuestro caso para el flamenquín que se sirve troceado en plato de pizarra aunque acompañado eso sí por una macetita de barro que contiene las patatas de la guarnición. Los salmorejos servidos en pequeños cuencos, y dejando a parte los dulces de los que ahora hablaremos, son lo mejor de la cena: la base del salmorejo tradicional esta presente pero los nuevos ingredientes dan como resultado combinaciones de sabor que no habíamos imaginado y son realmente excelentes. Quizás el de trufa de verano es que podríamos poner a la cola de los tres elegidos. La trufa de verano siempre tiene algo menos de sabor y eso se nota. El flamenquín esta bien preparado y ciertamente nos gusta pero nos deja algo indiferentes. En cuanto a los salmorejos dulces, quizás sea lo más complicado de asimilar. El “Salmorejo After Eight” no acaba de convencernos resultando mejor el de yogurt. Pero como digo son combinaciones de sabor que se salen fuera del canon algo más y cuesta acostumbrarse. A pesar de esta ligera decepción final, el balance global es ciertamente muy positivo y sólo por los salmorejos “salados”, por llamarlos de alguna manera, merece la pena repetir. Quizás hay que plantearse la visita a Umami como un pequeño juego gastronómico que te da la oportunidad de degustar combinaciones de ingredientes que no has experimentado hasta ahora y donde necesitas volver para acabar de descubrir los sabores que se ajustan más a tus preferencias. Por su puesto esto incluye también a los “salmorejos dulces”.


Sin duda, y desde el punto de vista de Sibarita Cordobés, la propuesta es un acierto que ha calado muy positívamente entre los cordobeses y los que nos visitan. Innovación y sencillez en la cocina, grata atención y una relación calidad precio excelentes suman enteros a este pequeño establecimiento que ha debutado a lo grande y que con muy poco tiempo empieza a ser una de las referencias gastronómicas de la ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario