29 dic. 2017

CORDOBA EN LOS BLOGS DE CRITICA GASTRONOMICA 2017


Una vez más, cerramos el año en “Sibarita Cordobés” con nuestro artículo dedicado a la repercusión de Córdoba en los principales blogs de crítica gastronómica. Como veremos ahora, una temporada bastante más discreta si la comparamos con la anterior.



El año se iniciaba con la visita de Carlos Maribona a Córdoba con motivo de la entrega de los premios de la revista Gurmé, apéndice digital gastronómico del diario ABC en Córdoba. Como ya hemos mencionado alguna vez, Carlos Maribona es el autor de “Salsa de Chiles”, publicación online perteneciente precisamente al ABC. Durante esta visita recaló en el barrio de Santa Rosa, concretamente en el Restaurante Astoria -también conocido como Casa Matías-. Balance francamente positivo el que se desprende del artículo en el que se ensalzan sus platos de cocina tradicional. Os recomendamos su lectura donde se relata además la historia del establecimiento y de su fundador, Matías Montes.



NOOR sigue en todo lo alto, y la segunda temporada mereció de nuevo la atención de la crítica publicada. Y además se trató de blogs que repiten.


Como no podía ser de otra manera, estuvo Philippe Regol, responsable del blog “Observación Gastronómica”. Tercera visita ya y relato lleno de elogios. ¿Habrá más visitas en el futuro? Apostamos a que sí y os lo contaremos si así se produce.



También repite Jesús Trelis para “Historias con delantal”. Otro crítico que disfruta de lo lindo y que experimenta una clara inspiración “cuasi mística” en el restaurante que Paco Morales ha brindado a Córdoba. Leed el artículo, que merece la pena, y seguro que coincidiremos.



Y los últimos en repetir fueron “Los Gastrogatos”, blog de la sección Vanitatis del diario digital El Confidencial. Sin duda, el menos rimbombante de los tres artículos dedicados a Noor, pero con igual resultado global: calificación sobresaliente.





Dejamos Noor para recalar en el Córdoba Califato Gourmet, evento culinario de Córdoba y Andalucía que año a año se consolida. Para conocer como fue la edición de este 2017 os dejamos el completo y detallado post del blog de viajes “Narro Geographic”. Felicitaciones por esta crónica que os recomendamos.



Con este recopilatorio despedimos el 2017. Como siempre nos vemos en los buenos bares y restaurantes de Córdoba y, si os apetece también, en nuestro blog. Pasadlo muy bien en estos días y FELIZ 2018!!

17 dic. 2017

RECOMIENDO EN LA PRENSA NACIONAL TRAS ALCANZAR EL TOP TEN EN TRIPADVISOR





Desde su apertura en 2014, es un hecho que el restaurante RECOMIENDO acumula popularidad y también reconocimientos que paulatinamente van cayendo, uno tras otro, desde el ámbito de la crítica gastronómica.

Primero fue en la Guía Repsol, después en la Michelin y ahora en la exclusiva lista de “los mejores restaurantes de lujo de España” que recientemente ha dado a conocer el portal de Internet TripAdvisor. Y es que, como cada año, esta página web de opiniones daba a conocer hace unas semanas este cada vez más prestigioso listado, con la buena noticia para Córdoba al incluir ReComiendo, el establecimiento de Periko Ortega.

Entrar dentro de los diez primeros no deja de ser una autentica sorpresa, no porque no se trate de un excelente restaurante, que para nosotros lo es, pero teniendo en cuenta la “liga” en la que se juega, y permítanme la expresión, no deja de ser algo tremendamente complicado. Solo por poner un dato: si Recomiendo ocupa el puesto diez, cerrando la lista, nada menos que un “triestrellado” por la Michelin como DiverXo de David Muñoz, con todo lo mediático que ha resultado ser este restaurante en los últimos tiempos, ocupa justo el puesto anterior, es decir, el noveno. Esta es la lista completa:

1 – Martin Berasategui (Guipúzcoa)
2 – El Celler de Can Roca (Girona)
3 – Azurmendi (Vizcaya)
4 – Es Calo Restaurant (Formentera)
5 – Disfrutar (Barcelona)
6 – La Vieja Bodega (La Rioja)
7 – Uma (Barcelona)
8 – Dstage (Madrid)
9 – DiverXo (Madrid)
10 – ReComiendo (Córdoba)

El logro del restaurante cordobés fue noticia, lógicamente, en la prensa local, pero es que además su nombre, aunque fuera solo para enumerar la lista, ha aparecido en numerosos medios de comunicación nacionales: ABC, EiTB, ELLE o Expansión.

Quizás, el desarrollo más elaborado de la noticia lo hizo el diario económico Expansión (http://www.expansion.com/fueradeserie/gastro/album/2017/10/18/59e73dcb22601ded338b456b_10.html) en su versión digital. Dentro de su apartado “Fuera de Serie”, hizo un recorrido por cada uno de los restaurantes del “top ten” y por su puesto no faltó la reseña dedicada a ReComiendo.



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30 nov. 2017

ESCAPADAS SIBARITAS: RECORRIDO PRIMER SEMESTRE 2017

Regresamos a nuestro repaso de “escapadas sibaritas” con la visita al restaurante del chef cordobés Manuel Urbano en Madrid y un par más de propuestas interesantes más allá del ámbito cordobés. 


Venta Esteban
Jerez de la Frontera – (Cádiz)
















Nuestra primera visita nos lleva hasta Jerez de la Frontera. Teníamos comida en grupo y alguien recomendó la “Venta Esteban”, un establecimiento tremendamente popular en esta localidad. El nombre ya nos llama la atención, ya que el término “venta” asociado al nombre de un bar o restaurante es bastante común por la zona. Aunque utilizado en el pasado en buena parte de la geografía española para designar negocios normalmente situados en las afueras de las poblaciones, junto a carreteras o caminos, y que ofrecían comida y alojamiento, se podría decir que hoy, apenas Sevilla, pero especialmente Cádiz, mantienen la tradición de llamar así a algunos de sus restaurantes.

Negocio familiar llevado por varios hermanos, los hermanos Ballesteros. Entre ellos está Esteban, que por su popularidad entre antiguos clientes, cuando trabajaba en otras ventas, acabó por dar nombre al establecimiento abierto junto con sus hermanos hace más de treinta años.

Ocupa un local bastante amplio, con varios salones, totalmente llenos el día de nuestra visita, donde se ofrece, como era de esperar, cocina tradicional española. Destacan lo andaluz y las referencias gaditanas en producto y recetas, con pescados y mariscos de sus cercanas costas, el vacuno Retinto y los vinos generosos de Jerez. Platos sabrosos y bien servidos en cantidad, ambiente acogedor, buen servicio en sala y precios bastante equilibrados, hacen de este restaurante un lugar totalmente recomendable. Multitud de famosos han pasado por la “Venta Esteban” como queda patente por las fotografías de éstos que adornan algunas de sus paredes, pero lo más importante es que es referencia para los propios jerezanos que lo tienen entre sus lugares de visita habitual, que lo utilizan para sus celebraciones y que en fines de semana y épocas festivas hacen necesario reservar con antelación para evitar sorpresas.

 Tortillitas de camarones de la Venta Esteban


Ribera Navarra
Madrid


















Y de Jerez a Madrid para daros a conocer un pequeño restaurante, que pasa bastante desapercibido por su localización -una calle poco transitada del céntrico barrio de Chamberí-, aunque creemos que los amantes del buen cocido madrileño deben conocerlo bien. En este caso, su nombre dice muy poco en este sentido y si más por una cierta predilección por la cocina y el producto navarro. Efectivamente, las verduras sobresalen por su presencia: espárragos, setas, alcachofas, o como en nuestra última visita, un espectacular tomate que sirvió para crear una sensacional ensalada únicamente añadiendo ventresca y cebolla fresca. En la carta también encontraremos carnes y pescados, pero en cualquier caso con el producto de temporada siempre como protagonista.

Y después está su magnífico cocido madrileño. Algo por lo que son más conocidos que por todo lo mencionado anteriormente. Según nos contaron, probaron a hacerlo, gusto mucho entre los clientes y en poco más de dos años se ha convertido en su plato estrella. Servidos con los tradicionales tres vuelcos -sopa, garbanzos más verduras y carnes-, aunque una vez allí podemos cambiar el orden o pedir que se sirvan a la vez o lo que queramos. Más que sobrado en cantidad -y se puede repetir también- y a un precio de 22 euros por persona que resulta muy competitivo respecto a otros establecimientos especializados. A nosotros nos encantó y hemos repetido y llevado a amigos. Avisamos que conviene reservar e indicar que tomaremos cocido, aunque seguramente ya os preguntaran ellos.




Cocido madrileño completo de Ribera Navarra


La Malaje
Madrid


















Como siempre, tratamos de buscar la referencia a Córdoba en nuestras escapadas y en esta ocasión la encontramos en Madrid y más concretamente en el céntrico barrio de Tirso de Molina. Allí abría a comienzos de 2016 “La Malaje”, restaurante donde ejerce el joven chef cordobés Manuel Urbano. Anteriormente había trabajado en “Sacha”, establecimiento de renombre en la capital, para seguidamente probar como empresario junto a par de socios más precisamente con este lugar del que os hablamos. Uno de los socios, por cierto, el popular “Chechu” de la mítica serie de televisión “Médico de familia”. Nos referimos, claro está, al actor que lo interpretaba, Aarón Guerrero, que desde hace un tiempo ejerce más de empresario gastronómico y que en esta aventura también oficia de jefe de sala. En nuestra visita, lo vimos de refilón, casi cuando nos íbamos, pero efectivamente, ahí estaba. Más allá de lo anecdótico, nos encontramos ante un establecimiento que se ha hecho hueco rápidamente, con éxito de público y crítica. Para esta última, y sin ir más lejos, ya era restaurante “Recomendado” por la Guía Repsol 2017, calificación que mantiene en la edición 2018, y que ahora amplia también luciendo “vajilla” en la Guía Michelin 2018.

Con esas dos caras que tanto se llevan ahora para los negocios de hostelería, la seria y la informal -en barra-, lo cierto es que se come bien. Cocina que tiene su punto innovador, aunque a nosotros nos gusta, sobre todo, aquello que tiene que ver con la cocina tradicional a la que se da algún toque curioso y simpático -no olvidamos la tradicional ensaladilla rusa con camarones fritos que allí probamos-. Sumemos a todo esto, una declarada inspiración en la cocina andaluza -también en la ambientación del local- con claras alusiones a lo cordobés, y no solo en los platos de la carta, sino también en el aceite de oliva o los vinos.

Sin duda una sorpresa agradable, por encontrar un poco de Córdoba más allá de Córdoba. Y por ver como un cocinero cordobés lo hace bien. 

 Ensaladilla de La Malaje

Con La Malaje cerramos este pequeño recorrido en propuestas gastronómicas. Si queréis ver en detalle todas nuestras escapadas podéis consultar nuestros canales en Tripadvisor y 11870.


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12 nov. 2017

NOOR: ESPECTACULO GASTRONOMICO

Pablo Ruiz Picasso, 8



La visita a NOOR estaba pendiente casi desde el momento en que supimos que existiría, antes incluso de que tuviera nombre. Diferentes razones hicieron posponer la reserva hasta que por fin todo cuadró y finalmente Sibarita Cordobés pasó por este establecimiento para poder contároslo.


Y a pesar de ser una visita buscada y deseada, trataremos de contaros nuestra experiencia de la manera más objetiva posible, como siempre tratamos de hacer. Nuestra línea editorial se basa en hablar de aquellas experiencias gastronómicas que nos han gustado o que tienen alguna singularidad que las hace interesantes. Y es precisamente esto último lo que nos ha llevado a querer visitar este establecimiento. Un establecimiento novedoso y arriesgado por su enfoque culinario, concebido por un chef cordobés reconocido por su creatividad y buen hacer que además ha decidido abrirlo en su ciudad natal y en un barrio tan popular como es Cañero, barrio que, por cierto, también es el suyo. Hablamos, claro está, de Paco Morales.


“Taifa Bereber”, así se llama el menú que disfrutamos el día de nuestra visita. Un menú de 15 pases con un precio de 90 euros por persona -IVA incluido-. Un precio bastante alto al que habrá que sumar siempre la bebida. Se trata del menú intermedio en número de platos y precio de los disponibles actualmente en Noor. Por encima el menú “Taifa Andalusí” con 22 pases y 130 euros, y por debajo el menú “Taifa Eslava” con 10 pases y 70 euros. Como decimos, precios bastante altos y no asequibles para todo el mundo, eso está claro. No hablaremos sin embargo de si son precios caros o baratos, ni siquiera hablaremos de la relación calidad-precio. Nuestra cena o, casi mejor decir, nuestra experiencia gastronómica, para este tipo de restaurantes de autor, entra dentro lo intangible, casi como una obra de arte, un concierto o un partido de fútbol. Es cierto que hay excepciones, como el menú de diez pases por 28 euros que tomamos en 2014 en ReComiendo de Periko Ortega, pero sin duda fue una excepción. El caso es que merecerá la pena ir a este tipo de establecimientos si os gusta probar creaciones culinarias completamente diferentes, si os sentís a gusto con un ambiente ciertamente formal y, por supuesto, si el balance global es positivo. Aunque esto último no lo sabremos hasta haber pasado por aquí. Evidentemente, existe el riesgo de que no te acabe de gustar, pero en ese riesgo también hay un cierto “morbo” que atrae enormemente si te gusta vivir experiencias gastronómicas novedosas.

Dado que el restaurante se rodea de un cierto halo de misterio, al menos a priori, vosotros decidís si continuáis leyendo o queréis vivir la experiencia por vosotros mismos. Dicho queda.

 Exterior de Noor

Todo empieza pulsando un botón y … bueno, mejor retrocedamos unas semanas atrás. Lo primero fue la reserva que hicimos a través de la página web del restaurante indicando el día y la hora a la que queríamos ir. Después recibimos un correo de confirmación de lo solicitado o con una propuesta de hora diferente si la elegida no es posible, como fue nuestro caso. Finalmente habrá que reconfirmar por nuestra parte la reserva indicando además el menú degustación elegido -venían detallados en el correo anterior-. Y así, volvemos al punto donde estábamos: en el exterior de Noor. Éste, por cierto, sin ventana alguna y con un revestimiento que en nada se parece al de las tradicionales casitas blancas del barrio, dándole por la noche un cierto aire futurista. Si, estamos en lo que creemos que son las puertas, pero nada se ve desde fuera y no tenemos muy claro como entrar. La duda dura unos segundos hasta que vemos un botón pulsador. Apretamos y se abren las puertas que nos introducen en un hall de paredes y techo negros, y a nuestra izquierda, un pequeño mostrador donde dos chicas del personal de sala parecen haber estado esperando todo el tiempo a que llegaras. Por un momento sientes que entras en una atracción de feria que no sabes que sorpresa te va a deparar. Lo siguiente es lavar nuestras manos, una especie de ritual con el que se podría decir que nos purificamos antes de empezar a comer. 

 Interior de Noor

Sobrepasamos unas cortinas y definitivamente entramos en el restaurante. Supone pasar de la oscuridad a la luz. No sabemos si es algo premeditado, pero en este tipo de sitios, pocas cosas son casuales. Nos acompañan hasta nuestra mesa, blanca impoluta y sin mantel de ningún tipo, y nos acomodan. Ocho mesas en total y nosotros ocupamos la tercera de la noche. Apreciamos que el espacio no es demasiado grande y la disposición de las mesas y de sillas, mirando hacia la cocina, ésta totalmente a la vista, hace que parezca que estemos inmersos en una pequeña sala de espectáculos. Y la música también forma parte de la ambientación, con melodías que nos trasladan por momentos a la época andalusí que se quiere recrear, aunque también ritmos flamencos y mediterráneos.

En lo gastronómico lo primero fue la bebida. Para nuestro menú se nos ofrece un maridaje de vinos -40 euros más- que nosotros no elegimos en este caso. Pero si queríamos tomar vino para lo cual nos dejaron la carta. Sobre las doscientas referencias, entre las nacionales e internacionales, según nos comentaron. Pocas referencias conocidas por nuestra parte, hemos de confesar, y serias dudas sobre lo más conveniente para un menú en ese momento desconocido en sabores y matices. El propio Paco Morales se acercó a nuestra mesa para prestarnos su ayuda, ofrecimiento que rápidamente aceptamos y que fue claramente un acierto. Nos sugirió un vino granadino llamada “Borgoñón Granate 2006”, de los llamados “naturales” -un concepto algo subjetivo que se refiere a una mínima intervención en el cultivo y elaboración-, siendo lo más importante el resultado: un gran vino. Recomendable y a gran precio en carta por lo que hemos investigado -24 euros-. También tomamos agua sin gas durante la comida, ésta siempre servida desde unas vistosas jarras -no se cobra-. Y lo siguiente, el menú.

La cosa empezó regular porque, sinceramente, los aperitivos no acabaron de convencernos en su conjunto. Eran cuatro en total:

"Pan de Azafrán con ajo y buey curado"
"Antubiya macerada en Asáfetida y tamarindo"
"Khann de bacalao, naranja y zumo de aceituna andalusí"
"Nabo blanco con tartar de cordero y especias bereberes"

Aperitivos del menú "Taifa Bereber"

El “Pan de Azafrán”, ligero y aireado bocado que no desagradaba, pero al que encontramos algo falto de sabor; el “Khann de bacalao”, una especie de gelatina de indudable sabor a aceituna que cubría una masa de bacalao y seguramente fuera de lo mejor entre los aperitivos; el cordero con especias muy bien de sabor, pero para nuestro gusto lo estropeaba el nabo especialmente por su textura; finalmente la “Antubiya”, que resultó ser una endivia -planta a la que no somos muy aficionados en cocina- y cuyo sabor, que no sabríamos describir claramente, no nos gustó.


Pan en Noor
 

Antes de empezar con los platos principales, nos dejan el pan que se prepara en el restaurante: un pan de harina de garbanzos y otro de harina de trigo y pasas. Muy destacables ambos y que servirán para mojar en alguna de las salsas y fondos de los platos.


 "Jugo de berenjena encurtido con navaja, calamar, coral vegetal y menta naranja"


Con este plato empezamos a recobrar el ánimo. Sobresaliente la combinación de producto del mar con el conocido sabor de la berenjena encurtida.


"Karim de pistacho, manzana con especias del desierto, Botarga y orégano fresco"


Una crema fría suave y llena de sabor que debía comerse arrastrando la cuchara de fuera hacia dentro. Sin duda, uno de los mejores platos de todo el menú.


Observamos que cada plato se sirve siguiendo una especie de coreografía: casi siempre dos personas del personal de sala actúan para dejarnos los cubiertos y el plato en perfecto y sincronizado orden. Y del mismo modo coordinado se actúa para retirarlo todo. Personal, por cierto, curiosamente uniformado: una especie de mono de color terroso que no sabemos si calificar como futurista o naturalista. En ocasiones, es también personal de cocina quien se presenta ante nuestra mesa indicando su nombre para, a continuación, presentar y describir alguno de los platos en cuestión.


"Menestra de verduras guisadas con emulsión de kazbra y limón en salmuera"


Sorprendente menestra de verduras y vegetales donde destacaba un sensacional fondo de cilantro. Multitud de sabores por separado que resultaban en una asociación muy buena al tomarse en conjunto. Sin duda, una característica constante a lo largo del menú.


"Quisquilla al natural, fondo de anchoa y caviar"


Piensas en que la anchoa, y su intenso sabor, va a sobresalir por encima de todo lo demás, y sin embargo resulta equilibrado en cuanto unes todos los componentes en un único bocado. Perfecta la quisquilla que se deshacía totalmente cremosa en boca.


"Cremoso de boletus, setas, almendra y albaqdunis"


Como en el caso anterior sospechabas del intenso sabor del boletus, para acabar comprobando que estábamos antes una crema muy suave y perfectamente equilibrada en sabor.


A estas alturas de la cena nos ha dado tiempo a fijarnos en más detalles. Como el trabajo en cocina, en torno a ocho personas que se mueven sin casi hacer ruido, sin prácticamente distraer con sus movimientos y sus elaboraciones. Por otro lado, Paco Morales se mueve continuamente por los cuatro costados del restaurante, lo mismo dirigiendo en cocina, que ejerciendo de anfitrión a la llegada de nuevos comensales, que sirviendo vino o explicando platos en alguna de las mesas.  Mesas que, por cierto, ya han sido ocupadas en su totalidad.


"Merluza vapor con pesto de hierbas, espinaca y flores blancas"


Plato absolutamente sensacional. Poco que añadir a la merluza y sabroso pesto que esconde debajo: para disfrutar. 


"Pichón asado y reposado de Mirkas y apinabo"


Sabor intenso el del pichón que se ve potenciado además por las “mirkas” que son como un puré de sus asaduras.


Muy poco queda para concluir y hemos comprobado, y seguiremos haciéndolo hasta el final, que se juega en todo momento con las formas geométricas de inspiración árabe. La decoración del local o la vajilla son ejemplos de ello. Vajilla, por cierto, muy colorida y claramente tradicional.


Nos acompañarán durante toda la parte final un vino dulce Pedro Ximénez -PX de Alvear- y uno de variedad Riesling -Caspar R-, dos grandes vinos de acompañamiento para el postre.


 "Leche con canela" de Noor


"Furniyya de calabaza con naranja amarga y vinagre"


Gran postre para empezar la parte dulce. Lo más curioso es lo del vinagre, que aparece en forma de helado: ¡quién lo diría!


"Dulce de leche, algarroba y helado de oveja de Ras Alhanout"


Y si el postre anterior estaba bueno, este lo supera. Qué grupo tan curioso de ingredientes para dar un genial resultado en conjunto. Con la algarroba que trata de recordar a un bizcocho de cacao y el helado de Ras Alhanout, cuyo sabor y colorido aspecto nos recuerda al curry, elementos aparentemente muy diferentes que Paco Morales ha cuadrado en un plato dulce de diez.


"Pera de otoño, Mastik y cítricos"


No nos gustó: así de simple. Una especie de pera acompotada o algo así con un helado que no identificamos en sabor y que en conjunto tampoco resultaba en nada convincente. Este postre y buena parte de los aperitivos del principio serían platos que nosotros quitábamos sin duda del menú.


Para finalizar, unos pasteles de inspiración árabe, presentados en una especie de almena de una fortificación musulmana, y que degustaremos junto con unos tés. Aprovechamos para tomar las últimas fotografías que además hemos podido sacar con total libertad. Para ello habíamos pedido permiso al inicio de la cena encontrando una respuesta totalmente favorable para tomar todas las fotografías que quisiéramos. Evidentemente no fuimos los únicos que tomamos imágenes ya que fue algo común en casi todas las mesas.




Casi sin buscarlo, las circunstancias nos han llevado a hacer coincidir nuestro artículo número 100 con la visita a Noor. Y la verdad es que ha sido una digna visita para esta simbólica cifra. Una experiencia cercana a las tres horas para olvidarte de las cuestiones cotidianas y poder disfrutar con todos los sentidos de todos los detalles de un espectáculo en torno a los ingredientes, elaboraciones y el refinamiento culinario del pasado andalusí. Un viaje al momento más esplendoroso de la historia de Córdoba que hoy Noor nos devuelve.